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Navegador seguro vs. navegador empresarial: ¿en qué se diferencian?

por Team Ninja   |  
traducido por Nona Bodea
Secure Browser vs. Enterprise Browser: What’s the Difference? blog banner image

Resumen instantáneo

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Puntos clave

  • Un «navegador seguro» y un «navegador empresarial» no son lo mismo, y elegir el que no se adapta a tus necesidades supone un derroche de presupuesto y genera riesgos de seguridad.
  • El navegador es la principal superficie de ataque en una empresa, pero la mayoría de las organizaciones siguen sin contar con controles de seguridad a nivel de sesión.
  • Hay cuatro enfoques de seguridad para los navegadores (gestión de los navegadores existentes, extensiones, RBI y navegadores empresariales), y la mayoría de organizaciones necesitan varios.
  • La política de seguridad de tu navegador debería definir el problema antes de evaluar a los proveedores o productos.
  • La estrategia adecuada combina cada herramienta con un grupo específico de usuarios y un nivel de riesgo concreto, en lugar de ofrecer una única solución para todos.

Probablemente hayas escuchado los términos «navegador seguro» y «navegador empresarial» en tus reuniones de TI o con proveedores, y te hayas preguntado si significan lo mismo. ¿Acaso no es cierto que todas las empresas deberían utilizar un navegador seguro?

No exactamente. Hay algunos matices que deben considerarse, y en esta guía, explicamos detalladamente qué es un navegador seguro, en qué se diferencia de un navegador empresarial y cómo determinar cuál (o qué combinación) necesita realmente tu organización.

Por qué el navegador se ha convertido en un problema de seguridad

No hace mucho (o hace unos 40 años, según el CERN), nació la World Wide Web y, con ella, el navegador, que en esencia no era más que una «ventana» a Internet. En la actualidad, es allí donde la mayoría de tus empleados realizan gran parte de su trabajo. Inician sesión en aplicaciones SaaS, gestionan información personal (PII), utilizan herramientas de IA y se autentican en sistemas financieros, todo ello desde una pestaña del navegador.

Este cambio ha convertido al navegador en la aplicación más importante y menos protegida de la empresa. Un analista principal sénior de Gartner describió los navegadores web como el «principal método de acceso a la mayoría de las aplicaciones empresariales modernas»y, sin embargo, muchas organizaciones siguen considerándolos herramientas pasivas sin aplicación de políticas a nivel de sesión. Los firewalls tradicionales y las primeras VPN, por ejemplo, nunca se diseñaron para detectar lo que ocurre en una sesión del navegador. Es precisamente este punto ciego el que aprovechan los ciberdelincuentes.

Los ataques a través del navegador aumentan considerablemente. Solo este año, alrededor del 48 % de los incidentes analizados incluyeron actividad relacionada con los navegadores, según Palo Alto Networks. Además, los expertos en TI están constatando que los ciberdelincuentes ahora se infiltran en las organizaciones cuatro veces más rápido que el año pasado.

Es evidente que el navegador es el nuevo perímetro. La cuestión es cómo protegerlo.

¿Qué es una política de seguridad del navegador?

Antes de comparar productos, es útil comprender el concepto que debería guiar tu decisión: una política de seguridad del navegador.

En esencia, una política de seguridad del navegador no es más que un conjunto de normas que definen cómo se configuran, supervisan y utilizan los navegadores en tu organización. Esto incluye: qué navegadores están autorizados, cómo se gestionan las extensiones, qué páginas web pueden visitar los usuarios, si se permite la sincronización personal, cómo se gestionan las descargas y las subidas, y qué ocurre si un usuario intenta acceder a una aplicación confidencial desde un dispositivo no gestionado.

Sin esta política, los equipos de TI acaban comprando herramientas antes de haber definido el problema. El resultado puede ser un exceso de ingeniería (como desplegar un navegador empresarial completo cuando unos ajustes restrictivos en Chrome serían suficientes) o una falta de ingeniería (como suponer que el navegador integrado es adecuado porque «lo gestiona TI»).

Navegador seguro vs. navegador empresarial

Aunque se utilicen indistintamente, un «navegador seguro» no es lo mismo que un «navegador empresarial».

¿Qué es un navegador seguro?

Un navegador seguro es, en esencia, un navegador reforzado contra los peligros de Internet. La filosofía que hay detrás es muy sencilla: la web es un entorno hostil, y muchos navegadores comunes no se han diseñado pensando en la exposición a amenazas en los entornos empresariales. Un navegador seguro aborda este problema incorporando capas de protección en la experiencia de navegación o en torno a ella, a diario.

En la práctica, esto puede verse así:

  • Filtrado de URL y contenidos para bloquear el acceso a páginas web conocidas maliciosas o inapropiadas.
  • Protección contra el phishing para alertar ante varios ataques de credenciales, tales como el dumping de credenciales o el stuffing de credenciales.
  • Protección contra el malware para evitar las descargas ocultas.
  • Restricciones de descarga y carga para limitar el movimiento de archivos entre sesiones del navegador.
  • Controles del portapapeles para evitar que se pegue contenido confidencial en destinos no fiables.

Es importante destacar que un navegador seguro no tiene por qué ser un producto independiente. Puede ser un navegador como Chrome o Edge, configurado y restringido mediante políticas de seguridad, y controlado mediante una de las mejores herramientas de gestión de endpoints. Aun así, la principal diferencia es que los controles de seguridad del navegador son principalmente externos. Protegen a los usuarios de los contenidos de Internet y se centran menos en regular lo que estos hacen dentro de las aplicaciones a las que acceden.

¿Qué es un navegador empresarial?

Un navegador empresarial es un concepto más ambicioso. Más que limitarse a proteger a los usuarios frente a las amenazas de Internet, transforma el propio navegador en un espacio de trabajo empresarial totalmente gestionado, en el que los equipos de TI tienen un control centralizado del acceso, movimiento de datos,comportamiento de las sesiones, distribución de aplicaciones y actividad de los usuarios.

En concreto, los navegadores empresariales pueden:

  • Restringir o permitir la función de copiar y pegar para cada aplicación de forma individual.
  • Bloquear las capturas de pantalla a nivel del sistema operativo (no solo como una recomendación de política).
  • Mostrar el contenido con una marca de agua para evitar capturas no autorizadas.
  • Controlar las descargas y cargas de archivos mediante reglas granulares basadas en el contexto.
  • Controlar la impresión.
  • Gestionar extensiones.
  • Enviar aplicaciones internas sin recurrir a una VPN.
  • Integrar los proveedores de identidad empresariales como Okta para ofrecer compatibilidad con SSO y MFA.
  • Actuar como una capa de control de acceso para contratistas y usuarios BYOD, quienes, sin ella, necesitarían una sesión VDI o una conexión VPN.

Este nivel de control es sumamente eficaz, pero (como es lógico) conlleva algunas desventajas importantes. Gartner estima que, debido a diversas razones (incluida la necesidad de cambiar a los usuarios de Chrome o Edge, navegadores que ya utilizan muchos empleados), menos del 10 % de las organizaciones utiliza actualmente un navegador empresarial seguro. Esto no solo genera dificultades en la adopción, sino también una importante inversión financiera inicial, ya que las organizaciones deben sustituir, a gran escala, los navegadores gratuitos comunes por otros con licencia.

Por qué esta distinción es importante en la práctica

Comprender estas diferencias repercute directamente en tu presupuesto de TI, tu eficiencia y tu flujo de trabajo. Una empresa que despliega un navegador empresarial cuando realmente necesita una configuración de navegador segura está sobredimensionando el problema y creando dificultades innecesarias para los usuarios. En cambio, una empresa que refuerza sus políticas de Chrome cuando necesita un navegador empresarial para su plantilla de contratistas ha subestimado el problema y ha dejado sin resolver la exposición real de datos.

En la práctica, esto significa que la pregunta correcta no es «¿Debería optar por un navegador seguro o por un navegador empresarial?», sino más bien «¿Cuál es el problema real que estoy intentando resolver?».

Si la respuesta es «Nuestros usuarios hacen clic en enlaces maliciosos y no tenemos visibilidad sobre la actividad web», quizá lo mejor sea optar por un navegador seguro. Pero si tu respuesta es «Tenemos 500 contratistas accediendo a datos de clientes desde ordenadores portátiles no gestionados y no tenemos un control a nivel de sesión sobre lo que hacen», un navegador empresarial es una opción mucho más adecuada.

En la mayoría de las organizaciones, independientemente de su tamaño, la respuesta sincera es que ambos problemas se dan en diferentes usuarios, dispositivos y aplicaciones. Por eso, las estrategias de seguridad para navegadores más consolidadas suelen combinar distintos enfoques, en lugar de optar por una única solución para todos.

Comparación entre ambos

Navegador seguro

Navegador empresarial

Objetivo principalReducir la exposición a las amenazas de la webControlar el navegador como un espacio de trabajo gestionado
EnfoqueUn acceso más seguro a InternetGobernanza del SaaS, protección de datos y control de sesiones
Usuarios habitualesUsuarios de Internet de alto riesgo e investigadoresContratistas, usuarios BYOD, equipos regulados y centros de atención al cliente
Controles claveFiltrado de URL, bloqueo de malware, protección contra el phishing y restricciones de descargaReglas de copiar y pegar, bloqueo de capturas de pantalla, marcas de agua, distribución de aplicaciones y DLP
Impacto en la experiencia del usuarioModerado; navegar por Internet es más seguro y familiar.Más alta; puede que sea necesario cambiar a otro navegador.
¿Sustituye al navegador actual?No necesariamenteProbablemente sí, especialmente para el colectivo al que se destina.
El más adecuadoCuando el principal problema es un comportamiento de navegación inseguroCuando el navegador se convierte en el entorno de trabajo principal

Cuatro enfoques de seguridad para los navegadores

Existen cuatro enfoques principales para la seguridad del navegador, y comprender cuál se adapta mejor a tu caso de uso empresarial concreto te ayudará a elegir el más adecuado.

Gestión de los navegadores existentes

Muchas organizaciones pueden mejorar considerablemente la seguridad de sus navegadores sin sustituir Chrome ni Edge. Si tus dispositivos ya se gestionan a través de un MDM o de una política de grupo, puedes implementar actualizaciones automáticas, bloquear versiones de navegador no compatibles, controlar extensiones, restringir sincronizaciones personales, exigir perfiles corporativos y establecer reglas de descarga, todo ello sin necesidad de un nuevo producto.

Esto es eficaz cuando los dispositivos están totalmente gestionados, ya se cuenta con acceso condicional para las aplicaciones confidenciales y los equipos de seguridad disponen de suficiente visibilidad sobre la actividad del navegador. Suele ser la opción más fácil de adoptar, ya que los empleados siguen utilizando los navegadores con los que están familiarizados. El único «inconveniente» es que debes aplicar políticas estrictas, elaborar informes y establecer flujos de remediación para que funcione.

Extensiones de seguridad para el navegador

Las extensiones de seguridad para navegadores se integran en los navegadores existentes y aportan una capa de seguridad sin tener que cambiar de navegador. Estas extensiones permiten a los equipos de seguridad detectar el phishing en tiempo real, controlar el DLP, tener visibilidad del SaaS en la sombra, analizar el uso de la IA, supervisar y recopilar datos de telemetría del navegador.

Sus ventajas son la rapidez y la flexibilidad. Las extensiones se implementan más rápido que un cambio completo de navegador y permiten trabajar con dispositivos BYOD y no gestionados sin utilizar agentes en los endpoints.

Sin embargo, las extensiones no deben utilizarse como sustituto universal de los navegadores empresariales. Tienen limitaciones en los controles a nivel del sistema operativo, como las marcas de agua o el bloqueo de capturas de pantalla.

Aislamiento remoto del navegador (RBI)

El aislamiento remoto del navegador traslada la actividad de navegación fuera del dispositivo por completo. Cuando un usuario visita un sitio web, la página se ejecuta en un contenedor basado en la nube. Solo entonces se envía a la pantalla del usuario una secuencia de imágenes segura. El código web propiamente dicho nunca aparece en la pantalla local.

Esto hace que el RBI sea muy eficaz contra los exploits de día cero, las descargas ocultas y otras amenazas de ciberseguridad basadas en la ejecución local de un código malicioso. Es especialmente adecuado para usuarios de alto riesgo con dispositivos no gestionados.

La desventaja es que el RBI puede aumentar la latencia, provocar problemas de compatibilidad con aplicaciones web complejas y genera mayores costes a la hora de ampliar a gran escala. Por ello, la mayoría de los expertos en TI afirman que el RBI funciona mejor como medida de control específica, aplicada únicamente a las sesiones de riesgo, y no como una solución global para todo el tráfico web.

Navegadores empresariales

Los navegadores empresariales controlan la capa de procesamiento (la parte del navegador que muestra el contenido en la pantalla), permitiendo ejercer un mayor control sin interferir en la aplicación subyacente.

Por eso, los navegadores empresariales son muy útiles para contratistas y proveedores externos, personal BYOD, entornos de atención al cliente y entornos BPO, así como para usuarios regulados que trabajan con datos confidenciales financieros o sanitarios.

Aun así, el desafío está en la implementación. Sustituir los navegadores de los usuarios implica un gran despliegue planificado, pruebas de compatibilidad, mayor volumen para el servicio de asistencia y resistencia de los usuarios. El coste de las licencias completas para empresas también puede ser un gran desafío para las empresas de menor tamaño.

Ajustes de seguridad del navegador que todas las organizaciones deberían estandarizar

Sea cual sea la arquitectura que elijas, hay una serie de ajustes básicos de seguridad del navegador recomendados para que todas las organizaciones los apliquen.

Estos ajustes incluyen:

  • Actualizaciones automáticas del navegador
  • Aplicación de la versión mínima
  • Listas de permitidos y bloqueados de extensiones
  • Configuración de navegación segura y protección contra el phishing
  • Aislamiento del sitio web cuando sea necesario
  • Requisitos de perfiles gestionados
  • Restricciones de sincronización del navegador
  • Reglas de almacenamiento de contraseñas y autorelleno
  • Restricciones de descarga
  • Permisos de cámara, micrófono, ubicación y portapapeles
  • Controles de ventanas emergentes y redireccionamientos
  • Configuración del DNS y de la seguridad de red
  • Políticas de inicio de sesión en el navegador
  • Control de la pérdida de datos para aplicaciones confidenciales
  • Requisitos de registro y presentación de informes

Estas configuraciones parecen básicas, pero la mayoría de las empresas descubren deficiencias importantes cuando las auditan.

La importancia de las comprobaciones de integridad del navegador

Un concepto que pasa desapercibido es la comprobación de la integridad del navegador, un proceso que verifica si un navegador cumple los requisitos de seguridad antes de conceder acceso a una aplicación confidencial.

Piensa en ello como un acceso condicional, pero a nivel del navegador. Para que un usuario acceda a tu sistema financiero o al portal de historiales de pacientes, el sistema comprueba si se utiliza un navegador autorizado o si la postura del dispositivo cumple los requisitos.

Estas comprobaciones también pueden confirmar:

  • Versión del navegador
  • Estado de la actualización
  • Estado del perfil gestionado
  • Tipo de navegador autorizado
  • Inventario de extensiones
  • Extensiones con riesgo o desconocidas
  • Estado de la configuración de seguridad
  • Política de almacenamiento de contraseñas
  • Estado de sincronización del navegador
  • Postura del dispositivo
  • Identidad del usuario
  • Riesgo de sesión
  • Cumplimiento de las políticas
  • Si el navegador está gestionado, parcialmente gestionado o no gestionado

Las comprobaciones de integridad del navegador son especialmente útiles como límite entre la verificación de la identidad y la gobernanza real de la sesión. Las arquitecturas de confianza cero que validan la identidad del usuario pero no inspeccionan la sesión del navegador crean un punto débil importante, que las comprobaciones de integridad solucionan.

El resultado de una comprobación de integridad varía desde el acceso completo hasta el acceso restringido de solo lectura, desde el enrutamiento de la sesión mediante RBI hasta el bloqueo total del acceso, en función del resultado de la comprobación. (Los equipos de TI deben definir estos resultados previamente en su política de seguridad del navegador.)

Cómo elegir el enfoque adecuado

La «mejor» arquitectura de seguridad para navegadores no consiste solo en una única herramienta, sino en una combinación adaptada a tu perfil de riesgo y a tu colectivo de usuarios.

Te recomendamos empezar con los usuarios de tus dispositivos gestionados. Si los dispositivos están registrados, se aplican las políticas y se ha habilitado el acceso condicional, puede que una configuración sólida del navegador y una extensión de seguridad sean suficientes para gran parte de la plantilla.

Sin embargo, si empiezas a trabajar con contratistas, proveedores y usuarios BYOD, es posible que tengas que adaptar tu política. Estos usuarios acceden a las aplicaciones empresariales desde dispositivos no gestionados en los que no es posible instalar agentes de endpoint ni garantizar un buen estado de los dispositivos. Un navegador empresarial, desplegado específicamente para este colectivo, proporciona a TI controles a nivel de sesión sin necesitar una gestión completa de los dispositivos.

Para los usuarios de alto riesgo o las sesiones con contenidos web desconocidos, RBI ofrece una protección eficaz. Del mismo modo, los equipos regulados (como los del sector financiero o sanitario) pueden beneficiarse de los controles empresariales del navegador o de políticas estrictas de DLP basadas en extensiones.

El enfoque más acertado combina estas opciones. Una empresa puede gestionar Chrome y Edge para sus empleados, utilizar una extensión de seguridad del navegador para la detección de phishing y la visibilidad del uso de la IA en toda la plantilla, implementar RBI para páginas web no clasificadas y utilizar un navegador empresarial específico para grupos sujetos a regulación. La clave es que cada herramienta está asignada a un caso de uso definido en la política de seguridad del navegador.

Checklist de referencia inmediata para equipos empresariales

Ten en cuenta que garantizar la seguridad de tu navegador es un proceso continuo. Revisa regularmente la checklist y utilízala como punto de partida.

  1. Realiza un inventario de los navegadores utilizados en los dispositivos gestionados.
  2. Define los navegadores autorizados por grupo de usuarios y caso de uso.
  3. Aplica actualizaciones automáticas y bloquea las versiones no compatibles.
  4. Comprueba todas las extensiones instaladas comparándolas con una lista de permitidos claramente definida.
  5. Desactiva la sincronización personal cuando suponga un riesgo de filtración de datos.
  6. Gobierna el almacenamiento de contraseñas nativo del navegador. (Una medida recomendada es prohibir almacenar credenciales empresariales en los perfiles personales del navegador. Una gestión adecuada de credenciales requiere que los perfiles gestionados por la empresa se utilicen únicamente para fines laborales).
  7. Aplica acceso condicional a las aplicaciones SaaS confidenciales.
  8. Establece los requisitos de comprobación de integridad del navegador para tus flujos de trabajo con mayor riesgo.
  9. Desvía las páginas web desconocidas o sin clasificar mediante RBI para usuarios de alto riesgo.
  10. Utiliza controles de navegador empresariales para contratistas y usuarios sujetos a regulación.

Errores frecuentes que debes evitar

  1. Elegir una herramienta antes de definir una política: comprar un navegador empresarial sin determinar primero qué usuarios, aplicaciones y flujos de trabajo de datos necesitan realmente ese nivel de control supone un despliegue limitado a una parte de la plantilla, cuyo coste equivale al de una plataforma completa.
  2. Considerar que el «navegador seguro» y el «navegador empresarial» son lo mismo: resuelven distintos problemas para diferentes usuarios. Confundirlos supone una sobreingeniería de la solución o provoca puntos ciegos reales.
  3. Aplicar los mismos controles a todos los usuarios: los desarrolladores, agentes de atención al cliente, analistas financieros y contratistas tienen perfiles de riesgo distintos y necesidades de seguridad en el navegador diferentes.
  4. Eludir las extensiones del navegador y los perfiles personales: muchos equipos de TI invierten mucho en seguridad de redes y endpoints, pero no revisan las extensiones ni controlan los perfiles personales de Google o Microsoft que sincronizan las contraseñas de la empresa con los dispositivos personales.
  5. Depender de la configuración del navegador sin medidas de control ni informes: si no hay forma de comprobar que las configuraciones realmente están aplicadas, supervisadas y corregidas cuando se desvían, la política existe sobre el papel, pero no en la práctica.
  6. Pasar por alto a contratistas, usuarios BYOD y trabajadores temporales: estos perfiles son a menudo los que presentan mayor exposición al riesgo y menor visibilidad.
  7. Utilizar RBI en caso de tráfico excesivo: el aislamiento remoto del navegador es muy eficaz para sesiones de alto riesgo, pero plantea problemas reales de latencia y compatibilidad cuando su uso se generaliza en la navegación diaria.
  8. No conectar las alertas del navegador con los flujos de trabajo de seguridad: la telemetría del navegador solo es útil si alguien actúa en consecuencia. Los avisos a nivel de navegador deberían integrarse en tu sistema SIEM, SOAR o en los flujos de operaciones de seguridad, y no quedarse en un panel de control independiente que nadie consulta.
  9. Aplicar una configuración estricta sin haber comprobado previamente las aplicaciones empresariales: endurecer los controles del navegador sin comprobar primero la compatibilidad con las aplicaciones web que utilizan tus equipos es la fórmula perfecta para generar tickets de asistencia y disminuir la confianza en el equipo de seguridad.

Cómo elegir el navegador adecuado para tu organización

No hay una respuesta contundente a la pregunta: «¿Qué es mejor, un navegador seguro o un navegador empresarial?». En realidad, es una buena noticia, porque no es necesario invertir en el despliegue completo de un navegador empresarial para mejorar considerablemente tu postura de seguridad.

Lo más indicado es crear y aplicar una política de seguridad para navegadores que defina claramente cómo deben funcionar, qué nivel de control necesita cada usuario y qué ocurre cuando surgen problemas. Cuando esa política queda establecida, es fácil encontrar la herramienta adecuada (o una combinación de ellas).

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FAQs

Una política de seguridad del navegador es un conjunto de normas que define cómo se configuran, protegen, supervisan y utilizan los navegadores en una organización. Abarca todo, desde qué navegadores están autorizados y cómo se gestionan las extensiones, hasta cómo se gestionan las descargas, si se permite la sincronización personal y qué ocurre cuando un usuario intenta acceder a una aplicación confidencial desde un dispositivo no gestionado.

Un navegador seguro se centra en proteger a los usuarios frente a las amenazas de Internet: páginas de phishing, descargas maliciosas, páginas web sospechosas y contenidos web peligrosos. Un navegador empresarial va más allá al convertir el propio navegador en un espacio de trabajo totalmente gestionado, proporcionando a los equipos de TI control a nivel de sesión para supervisar cómo los usuarios acceden a aplicaciones, transfieren datos, gestionan credenciales e interactúan con flujos de trabajo confidenciales.

No. Muchas organizaciones logran una seguridad sólida en los navegadores aplicando políticas estrictas en estos, como Chrome o Edge, añadiendo una extensión de seguridad para la detección y visibilidad de amenazas, y utilizando el aislamiento remoto del navegador para las sesiones de alto riesgo.

Los navegadores empresariales son más útiles para determinados grupos de usuarios: contratistas con acceso a aplicaciones corporativas desde dispositivos no gestionados, usuarios sujetos a normativas con acceso a datos confidenciales, trabajadores de centros de atención al cliente o entornos BYOD donde es esencial contar con una gestión de datos a nivel de sesión.

Como mínimo, una checklist debe incluir los navegadores autorizados por grupo de usuarios, actualizaciones automáticas obligatorias, listas de extensiones permitidas revisadas y aplicadas, restricciones de sincronización personal, políticas reguladas de almacenamiento de contraseñas, requisitos de perfiles gestionados para el acceso empresarial, acceso condicional a aplicaciones SaaS sensibles y requisitos definidos de comprobación de la integridad del navegador para flujos de trabajo de alto riesgo. También debería abordar específicamente el acceso de los contratistas y de los usuarios BYOD, ya que es en estos grupos donde se encuentran las mayores deficiencias. La checklist debe ser revisada durante los procesos de incorporación y baja de empleados, en las implementaciones importantes de SaaS y, al menos, una vez al año como parte de una auditoría de seguridad.

Una comprobación de integridad del navegador es un proceso de verificación que confirma si un navegador cumple los requisitos de seguridad de tu organización antes de conceder acceso a una aplicación o recurso confidencial. Puede validar aspectos como la versión del navegador, estado de las actualizaciones, si el perfil está gestionado, qué extensiones están instaladas, estado del dispositivo y si la sesión del usuario muestra señales de riesgo elevado.

El aislamiento remoto del navegador (RBI) es una tecnología de seguridad que transfiere completamente la actividad de navegación web fuera del dispositivo del usuario. En lugar de cargar una página web en el ordenador local, la página se ejecuta dentro de un contenedor basado en la nube, y solo se envía una secuencia visual segura a la pantalla del usuario.

Dado que el código web real nunca accede al endpoint, las amenazas como las descargas ocultas y los exploits de día cero quedan neutralizadas antes de causar daños. RBI resulta ideal para usuarios de alto riesgo, páginas web desconocidas o sin clasificar, dispositivos no gestionados y procesos de investigación de amenazas.

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