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Cómo protegerse del código malicioso

por Team Ninja
How To Protect Against Malicious Code blog banner image

Resumen instantáneo

Este post ofrece una lista completa de comandos CMD básicos y una inmersión profunda en los comandos de Windows, con más de 70 comandos cmd esenciales tanto para principiantes como para usuarios avanzados. Explica comandos prácticos del símbolo del sistema para la gestión de archivos, la navegación por directorios, la solución de problemas de red, las operaciones de disco y la automatización con ejemplos reales para mejorar la productividad. Tanto si estás aprendiendo los comandos básicos de cmd como si ya dominas las herramientas avanzadas de la CLI de Windows, esta guía te ayudará a utilizar el Símbolo del sistema de forma más eficaz.

El código malicioso, también conocido como malware, es cualquier software que daña tus sistemas de forma deliberada o provoca que funcionen mal (a diferencia de un error de software que puede causar estos problemas de forma involuntaria). A veces el motivo es simple travesura, curiosidad o demostrar habilidad para presumir. Por desgracia, el desarrollo y la distribución de software malicioso responde con más frecuencia a motivaciones siniestras: robo de datos y de propiedad intelectual, rescates, chantaje o sabotaje con ánimo de lucro, y tú eres el objetivo.

Esta guía completa explica los distintos tipos de código malicioso, cómo el malware llega a tus ordenadores, teléfonos y otros dispositivos, así como sus consecuencias para las personas y las organizaciones. También verás buenas prácticas y pasos concretos para protegerte del código malicioso y de las amenazas de ciberseguridad que se usan para propagarlo.

Tipos de código malicioso y los daños que provocan

El código malicioso se clasifica según su comportamiento y su finalidad. El malware informático empezó siendo programas sencillos y relativamente inofensivos que se replicaban entre sistemas a través de conexiones de red e incluso de dispositivos de almacenamiento como disquetes y memorias USB. Ese comportamiento fue evolucionando para aprovechar las nuevas tecnologías y encontrar nuevas formas de dañar los sistemas.

El panorama actual de la ciberseguridad incluye código malicioso como:

  • Los virus son un término general para el malware que, al ejecutarse, se replica y se propaga de archivo a archivo o de sistema a sistema. Algunos ejemplos son el virus ILOVEYOU, que se propagaba mediante archivos adjuntos de correo electrónico, y Elk Cloner, el primer virus que se propagó a través de disquetes.
  • Los gusanos son un tipo concreto de virus informático que se propaga por las redes sin necesidad de que el usuario haga nada para infectar una máquina. Los gusanos informáticos pueden causar daños y extenderse lo suficiente para acabar en las noticias. Por ejemplo, MyDoom (usado para enviar correo basura desde las máquinas infectadas) y Conficker (un gusano que se propagó rápidamente e infectó servidores, aunque nunca llegó a aprovecharse del todo) infectaron millones de máquinas y causaron daños por miles de millones de dólares.
  • Los rootkits permiten a los atacantes mantener su presencia en los equipos ya infectados. Este código malicioso se instala en los niveles más bajos del sistema operativo y se oculta del antivirus y del software de seguridad. Así pueden volver a infectar los sistemas después de haberlos limpiado, y algunas infecciones por rootkit pueden ser prácticamente permanentes. Tienes disponible una videoguía sobre cómo detectar y eliminar rootkits.
  • Los caballos de Troya (o troyanos) son software malicioso disfrazado de software legítimo con el objetivo de engañarte para que lo abras (de ahí su nombre). Una vez ejecutados, abren o crean vías para que los atacantes esquiven las protecciones (como los firewalls) y accedan a tu ordenador o a tu red. Entre los troyanos más conocidos están Zeus, que roba información bancaria de equipos Windows, y Emotet, que se utiliza para infiltrarse en un sistema y descargar después más malware.
  • El ransomware cifra tus datos para que dejen de ser utilizables sin una clave de descifrado. Y, por supuesto, solo conseguirás esa clave si le pagas al atacante una cifra desorbitada. Los ataques de ransomware suelen dirigirse a empresas que necesitan acceder a sus datos para operar, y pueden incluir la amenaza añadida de divulgar públicamente información confidencial si no se paga el rescate (de ahí su otro nombre, extorsionware).
  • El spyware recopila información de tu dispositivo (y, por extensión, sobre ti) a escondidas: capturas de pantalla, grabaciones de cámara y audio, y pulsaciones de teclado registradas. El objetivo de esta vigilancia secreta suele ser el espionaje, el chantaje (por algo muchos profesionales de TI tapan sus webcams) o el robo de identidad.
  • El adware es software malicioso que se cuela en tu ordenador (normalmente aprovechando la instalación de un programa que sí querías, como si fuera una «función» extra) para mostrarte anuncios. A menudo el adware también es spyware, porque registra tu actividad para intentar mostrarte anuncios relevantes o asustarte y que compres un producto que no necesitas.

Los virus, gusanos, rootkits y troyanos hacen referencia, en general, al método de infección del código malicioso, mientras que el ransomware, el spyware y el adware aluden a la intención y a las consecuencias de la infección. Un malware puede encajar en una o varias de estas categorías según su complejidad.

Amenazas de ciberseguridad: métodos de infiltración y cómo prevenirlos

Hay varios métodos de infiltración que dependen del propio usuario y que conviene conocer para que tú no acabes siendo el medio que los hackers usan para infectar tus dispositivos personales o de trabajo.

Ataques de phishing

Los ataques de phishing imitan a terceros (por ejemplo, tu banco, la administración pública o tu proveedor de correo) para que entregues voluntariamente información sensible como contraseñas o datos bancarios. Para ello envían correos falsos (que a menudo enlazan a pantallas de inicio de sesión falsas que roban contraseñas) o hacen llamadas telefónicas haciéndose pasar por agentes de soporte que te dirán que hay un problema y que necesitan tus datos para resolverlo. Cuando estos ataques están muy documentados y personalizados, se habla de spear phishing.

Descargas automáticas

Las descargas automáticas (drive-by downloads) llevan código malicioso a tu ordenador desde sitios web infectados, ya sea mediante descargas disfrazadas o automatizadas que pueden instalar software sin tu consentimiento. Aunque los navegadores web protegen cada vez mejor frente a este comportamiento, conviene estar atento y no hacer clic en ninguna descarga, instalación o aviso de seguridad inesperado.

Del mismo modo, los archivos adjuntos infectados llegan con frecuencia a tu bandeja de entrada, así que es importante usar un proveedor de correo que los filtre junto con un antivirus que impida su ejecución en tus dispositivos (además, como buena práctica, nunca abras archivos adjuntos inesperados, vengan de quien vengan).

Sitios web maliciosos

También debes desconfiar de los sitios web maliciosos: internet sigue siendo el salvaje oeste y cualquiera puede montar una web que suplante a otra legítima o que prometa maravillas si entregas información sensible. Quédate con webs y servicios de buena reputación (consulta opiniones en línea) y examina con cuidado cualquier sitio que te pida datos personales. Esto vale sobre todo para las webs que quieren autorizarse y conectarse con tu cuenta de correo, tus medios de pago y tus cuentas de trabajo.

Comprueba también la legitimidad de las tiendas en línea y asegúrate de que utilizan una pasarela de pago segura para que nadie pueda robar tus datos de pago durante una transacción.

Igual de importante es descargar software solo desde fuentes fiables, como las tiendas de aplicaciones oficiales y comercios en línea de confianza. Los resultados de los buscadores suelen estar contaminados con enlaces falsos disfrazados de anuncios de software legítimo, así que verifica siempre que descargas desde la fuente correcta. También es fundamental mantener tu software actualizado: muchos atacantes despliegan kits de exploits para distribuir malware a través de vulnerabilidades de seguridad conocidas (y a menudo ya parcheadas).

Ingeniería social

Asegúrate además de que quienes te rodean estén alerta frente a estos vectores de ataque: si caen víctimas de código malicioso, el atacante podría infectar tus dispositivos a través de los suyos si están en la misma red, o usar en tu contra la información que tengan sobre ti, por mucho que tú te hayas protegido. La ingeniería social es una herramienta muy potente para los hackers, que a menudo consiguen la información sensible que buscan sin pulsar una sola tecla: basta una llamada telefónica y unas preguntas amables a tus compañeros, amigos y familiares bienintencionados.

Consecuencias para los sistemas y las redes (y para las personas y las empresas)

Las consecuencias del malware para las personas y las organizaciones pueden ser catastróficas. Una persona puede sufrir un enorme daño psicológico y emocional con la simple amenaza de que se divulgue su información privada o de que le roben el dinero que tanto le costó ganar, mientras que una organización puede afrontar consecuencias económicas e incluso regulatorias tras un incidente de ciberseguridad.

En el caso de las empresas, la corrupción de datos y su pérdida pueden destruir propiedad intelectual importante, provocar tiempo de inactividad e interrupciones del negocio, e incluso poner en riesgo la continuidad de la actividad por pérdidas económicas y daño reputacional. Los accesos no autorizados y las filtraciones de datos también pueden tener consecuencias legales. Por ejemplo, no proteger adecuadamente la información de identificación personal (PII) podría derivar en demandas de tus usuarios o en multas cuantiosas al amparo de normativas de privacidad como el RGPD y la CCPA.

Un caso práctico reciente de lo dañino que puede ser un ataque de ciberseguridad es el ataque a la cadena de suministro de SolarWinds. SolarWinds proporcionaba software de monitorización y gestión a numerosas organizaciones de alto perfil, pero sufrió un hackeo y su propia plataforma se utilizó para desplegar código malicioso en los sistemas de sus clientes.

Más de 30.000 organizaciones se vieron afectadas y todas ellas tuvieron sus redes y sus datos comprometidos en un único ataque (aunque complejo). El daño reputacional y económico de este ataque es enorme y sigue vigente, y los efectos sobre las personas a las que les robaron sus datos (y que quizá ni lo sepan) son imposibles de cuantificar.

Medidas de prevención y protección frente al código malicioso

Las recompensas que buscan los atacantes al usar software malicioso contra ti están claras, y el daño que te causen a ti o a tu organización les da igual: normalmente están muy lejos de cualquier consecuencia, así que tu único recurso real es no convertirte en objetivo y no infectarte desde el principio.

Hay varias buenas prácticas de seguridad que deberías aplicar para no ser víctima del software malicioso ni de las amenazas de ciberseguridad:

  • Despliega software antivirus y antimalware en tus dispositivos.
  • Mantén tu software actualizado.
  • Asegúrate de que tu personal esté alerta y conozca los vectores de amenaza más habituales, como los archivos adjuntos de correo, las descargas maliciosas, el phishing y la ingeniería social.
  • Mantén una seguridad de red sólida con firewalls y monitorización de tu red para detectar actividad sospechosa.
  • Realiza copias de seguridad periódicas y pon a prueba tus planes de recuperación ante desastres.

Usa también herramientas de comunicación seguras con cifrado para evitar que la información sensible que podría servir en ataques de ingeniería social se descubra con facilidad.

Aquí tienes una videoguía que muestra cómo protegerte del código malicioso.

Mejora tus prácticas de seguridad con detección y respuesta automatizadas

Las medidas proactivas son esenciales para protegerse del código malicioso, pero cuando un sistema se ve comprometido necesitas poder actuar de inmediato para aislar y limpiar la infección.

Si despliegas un software de monitorización y gestión remota (RMM) que se integre con las mejores plataformas de seguridad de su categoría, podrás responder con rapidez a los incidentes de seguridad, desde una infección por malware hasta un acceso no autorizado derivado de la ingeniería social.

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