Puntos clave
- Define un proceso estructurado de gestión de vulnerabilidades para identificarlas, evaluarlas, remediarlas y verificarlas con eficacia.
- Para reducir la exposición, sigue los plazos de remediación recomendados por CISA: corrige las vulnerabilidades de mayor riesgo en 3 días, las de riesgo alto en 14 días, las de riesgo moderado en 60 días y las de riesgo bajo antes de la siguiente actualización importante del sistema.
- Prioriza las vulnerabilidades por gravedad, facilidad de explotación e impacto en el negocio para centrar los recursos primero en las amenazas más críticas.
- Mantén un inventario de activos informáticos preciso y centralizado para lograr visibilidad total, detectar antes los sistemas vulnerables y remediarlos más rápido.
- Crea y aplica una política de gestión de vulnerabilidades con funciones, plazos e informes claros para que la remediación sea constante y puntual.
Edgescan informa de que el «tiempo medio de remediación (MTTR) de las vulnerabilidades de gravedad crítica es de casi 55 días. Además, señala que el 19 % de todas las vulnerabilidades se clasificaron como de gravedad alta o crítica en 2025. Cuando tantas vulnerabilidades peligrosas tardan más de dos meses en remediarse, los entornos de TI quedan sin protección y expuestos a ataques.
Para evitar el quebradero de cabeza que supone una brecha de seguridad, las organizaciones deben adoptar un enfoque proactivo que proteja el entorno de TI de forma eficaz. Para los MSP y los profesionales de TI resulta fundamental establecer plazos de remediación de vulnerabilidades y buenas prácticas que garanticen que las vulnerabilidades se corrigen con rapidez y que sus activos informáticos y los datos asociados están protegidos. Estas buenas prácticas también ayudan a las empresas a fijar plazos realistas para gestionar y resolver dichas vulnerabilidades.
Si quieres ver cómo se aplican estas buenas prácticas, puedes ver este breve vídeo: «Plazos de remediación de vulnerabilidades: 7 buenas prácticas».
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7 buenas prácticas para los plazos de remediación de vulnerabilidades
1. Define un proceso de gestión de vulnerabilidades
Un proceso de gestión de vulnerabilidades es el conjunto de procedimientos que determina cómo se identifican, evalúan y remedian las vulnerabilidades. Este proceso es imprescindible para que tu empresa sepa cómo abordar correctamente determinadas vulnerabilidades de su entorno de TI.
Cómo hacerlo:
Los cuatro pasos clave de un proceso de gestión de vulnerabilidades son localizar e identificar las vulnerabilidades, evaluarlas, supervisarlas y remediarlas y, por último, confirmar si se han mitigado. Con la ayuda de un software RMM, los profesionales de TI pueden supervisar el entorno en busca de vulnerabilidades y resolver los problemas sin complicaciones.
Por qué es importante:
Definir este proceso guiará las acciones de tu empresa a la hora de corregir los puntos débiles de tus sistemas de TI que pueden ser explotados. También es la base para crear plazos de remediación de vulnerabilidades, ya que recoge todos los pasos que debes tener en cuenta en esos plazos.
2. Sigue las directrices de remediación
Al elaborar un plan para abordar las vulnerabilidades, conviene consultar a organizaciones y agencias especializadas. La Cybersecurity and Infrastructure Security Agency (CISA) vincula ahora la urgencia de la remediación al riesgo y no solo a la gravedad.
Con la BOD 26-04: Prioritizing Security Updates Based on Risk, CISA sustituyó su norma anterior basada en la gravedad por un modelo de cuatro factores que valora si una vulnerabilidad está expuesta públicamente, si figura en el catálogo de vulnerabilidades explotadas conocidas (KEV) de CISA, si puede explotarse de forma automatizada y cuánto control otorga a un atacante.
Según este modelo, las vulnerabilidades de mayor riesgo tienen un plazo de remediación de tres días, mientras que las de menor riesgo pueden llegar a 60 días. Incluso las organizaciones ajenas a la administración federal pueden aplicar esta misma lógica de cuatro factores para establecer plazos de remediación basados en el riesgo y bien fundamentados, en lugar de guiarse solo por la puntuación de gravedad.
Cómo hacerlo:
En lugar de asignar un único plazo en función de la gravedad, puntúa cada vulnerabilidad según los cuatro factores de CISA: exposición, presencia en el catálogo KEV, automatización del exploit e impacto técnico. Cuanto mayor sea el riesgo combinado, más cortos deben ser los plazos de remediación; las vulnerabilidades que cumplen menos de estas condiciones pueden tener plazos más amplios.
Por qué es importante:
Todas las vulnerabilidades de TI conllevan un riesgo de explotación, pero ese riesgo varía en función de la exposición, la facilidad de explotación y el impacto potencial, no solo de la puntuación de gravedad. CISA introdujo este modelo como respuesta a la automatización de exploits acelerada por la IA, que reduce el tiempo entre la divulgación y el ataque.
Vincular tus plazos de remediación al riesgo real, en lugar de tratar igual todas las vulnerabilidades críticas o altas, dirige tu respuesta más rápida hacia las vulnerabilidades que los atacantes explotarán antes.
Descubre más en nuestras preguntas frecuentes sobre gestión de parches de NinjaOne y comprueba cómo la aplicación automatizada de parches te ayuda a cumplir los plazos de remediación.
3. Prioriza las vulnerabilidades
Priorizar las vulnerabilidades de TI según su gravedad y su facilidad de explotación es esencial. Así puedes destinar y asignar los recursos necesarios para la remediación y planificar tus plazos en consecuencia. Clasificar las vulnerabilidades también te permite determinar el impacto potencial que tendrán en la organización y decidir en qué punto de tus plazos encaja cada remediación.
Cómo hacerlo:
Establece un sistema para clasificar las posibles vulnerabilidades de TI. Básalo en el impacto potencial para el negocio, la gravedad y la probabilidad de explotación. Una vez definido el sistema de clasificación de tu organización, prioriza y resuelve primero las vulnerabilidades más graves del calendario.
Complementa las puntuaciones CVSS con EPSS (Exploit Prediction Scoring System) para priorizar la remediación. EPSS predice la probabilidad de que haya exploits activos en un plazo de 30 días, de modo que puedas concentrar los recursos en las amenazas más inmediatas.
Por qué es importante:
Priorizar las vulnerabilidades más críticas ayuda a las empresas a abordarlas y remediarlas de forma estratégica. Clasificarlas también les permite crear un plan y un calendario de remediación para resolverlas por orden de gravedad.
4. Controla tus activos informáticos
Mantén un inventario actualizado de todos tus activos de hardware y software. Lo ideal es que toda esta información esté centralizada en un único lugar. Al controlar todos los activos de la organización, puedes identificar los que son vulnerables, priorizarlos según tu sistema de clasificación y remediarlos en consecuencia.
Cómo hacerlo:
Utiliza herramientas de seguimiento de activos informáticos que te den mayor visibilidad de tu entorno de TI, como el software de gestión de activos de TI de NinjaOne. Analiza el entorno con regularidad para detectar nuevos dispositivos o aplicaciones y mantener así tu inventario de activos informáticos siempre al día.
Por qué es importante:
Un inventario de activos informáticos actualizado te ofrece información fiable sobre tu entorno de TI, de modo que puedas identificar con precisión las vulnerabilidades de toda la infraestructura. Con visibilidad total del entorno, evitas que se pasen por alto activos y detectas las vulnerabilidades más rápido. Eso acelera las remediaciones, por lo que tus sistemas permanecen vulnerables menos tiempo.
Consulta nuestras preguntas frecuentes sobre gestión de activos de TI para saber cómo la visibilidad de los activos contribuye a una remediación más rápida de las vulnerabilidades.
5. Crea una política de gestión de vulnerabilidades
Las políticas de gestión de vulnerabilidades describen cómo tu organización gestiona las vulnerabilidades de su entorno de TI. Este tipo de política recoge los planes y los acuerdos sobre cómo y cuándo se abordarán y remediarán las vulnerabilidades. Una política de gestión de parches es un ejemplo de política de gestión de vulnerabilidades: documenta cómo se gestionan y aplican los parches a los endpoints de una organización.
Cómo hacerlo:
Crea una política con directrices claras sobre cómo gestionar la identificación, la evaluación y la remediación de las vulnerabilidades. Asigna funciones concretas de gestión de vulnerabilidades a empleados o a determinados usuarios finales para garantizar que la política se aplique.
Por qué es importante:
Una política de gestión de vulnerabilidades hace que tu equipo de TI sea responsable de cómo se tratan las vulnerabilidades. Si no se cumplen los plazos de remediación, la política debe exigir una aceptación formal del riesgo por parte de un directivo. Esa aceptación requiere aplicar de inmediato un control compensatorio (como la segmentación de la red o un parche temporal) para mitigar la amenaza. Así se garantiza que cualquier riesgo potencial de tu entorno de TI se aborde con eficacia y sin demora. Las políticas también aportan estructura a la gestión de riesgos, lo que ayuda a tu organización a cumplir los objetivos de sus plazos de remediación.
6. Informes de remediación de vulnerabilidades
Genera un informe sobre el avance y los resultados de tus iniciativas de remediación de vulnerabilidades. Así podrás saber qué funciona, qué áreas flaquean y dónde conviene centrar los esfuerzos en el futuro.
Cómo hacerlo:
Genera con regularidad informes de remediación de vulnerabilidades sobre el número y el tipo de vulnerabilidades detectadas y sobre cómo se han resuelto. Entre las métricas importantes que debes seguir están: el tiempo medio de detección (MTTD), el tiempo medio de remediación (MTTR) y la tasa de cumplimiento de la remediación (el porcentaje de vulnerabilidades críticas o altas remediadas dentro del plazo fijado por la política). Incluye información sobre la rapidez con la que se llevaron a cabo las remediaciones y si cumplieron los plazos previstos.
Por qué es importante:
Los informes son imprescindibles para saber si estás cumpliendo los objetivos de tus plazos de remediación de vulnerabilidades. Te ayudan a valorar la eficacia de tus iniciativas de remediación y a decidir si hacen falta cambios.
7. Pon en marcha la automatización de TI
Las herramientas de Automatización de TI pueden agilizar los procesos de gestión de vulnerabilidades y simplificar las tareas de gestión repetitivas. Eliminan el error humano, de modo que los dispositivos y tu entorno de TI quedan protegidos rápidamente.
Cómo hacerlo:
Utiliza software para automatizar tareas concretas dentro de tu proceso de gestión de vulnerabilidades, como el despliegue de parches y el análisis de vulnerabilidades.
Por qué es importante:
Remediar manualmente las vulnerabilidades de TI puede llevar mucho tiempo e impedirte alcanzar los objetivos de tus plazos de remediación. La automatización de TI libera a tus técnicos para que se dediquen a otras tareas y garantiza que las tareas esenciales de gestión y remediación de vulnerabilidades se completen a tiempo.
Detecta, prioriza y remedia las vulnerabilidades más rápido con NinjaOne.
Remediación automatizada de vulnerabilidades
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