Puntos clave
- El IaaS ofrece una infraestructura de TI completa y virtualizada, incluidos almacenamiento y redes, a través de internet y con pago por uso, sin necesidad de comprar ni gestionar hardware físico.
- A diferencia del PaaS o el SaaS, el IaaS aporta los bloques básicos de la informática y da a las organizaciones el máximo control sobre su entorno de infraestructura.
- El mercado mundial de IaaS creció un 22,5 % en 2024 y alcanzó los 171.800 millones de dólares, según Gartner, lo que lo convierte en uno de los segmentos de mayor crecimiento del cloud computing.
- El IaaS permite escalar con rapidez, mantener una alta disponibilidad y externalizar la gestión de la infraestructura, de modo que los equipos de TI pueden centrarse en innovar en lugar de en el mantenimiento rutinario.
- Tendencias como el edge computing, el cloud híbrido y las arquitecturas serverless están cambiando la forma en que las organizaciones despliegan y optimizan el IaaS en un mundo impulsado por la IA.
En un panorama de adopción del cloud en constante evolución, la virtualización de recursos se ha convertido en una fuerza transformadora que ha cambiado por completo el modo en que las empresas operan y prestan sus servicios. En el centro de esa revolución está el concepto de Infraestructura como servicio (IaaS), que ofrece distintos modelos de servicio pensados para cubrir las necesidades de cualquier empresa. Esta guía completa te explica cómo funciona el IaaS por dentro, por qué es tan relevante y qué opciones de optimización tienes a tu disposición.
Simplifica tus operaciones de TI y escala según lo necesites. Mira ¿Qué es la infraestructura como servicio (IaaS)? para saber más.
¿Qué es la infraestructura como servicio (IaaS)?
La infraestructura como servicio es un modelo de cloud computing que proporciona un entorno informático virtualizado a través de internet. En esencia, el IaaS ofrece una infraestructura de TI completa con un modelo de pago por uso. Esa infraestructura suele incluir máquinas virtuales, almacenamiento, redes y otros componentes esenciales que forman la base de las aplicaciones y los servicios actuales. Con el IaaS, los clientes ya no necesitan invertir en hardware físico ni gestionarlo, porque el proveedor cloud se encarga de la infraestructura subyacente y libera recursos y tiempo valiosos.
Para entender qué hace único al IaaS conviene diferenciarlo de los demás modelos de servicio cloud: la plataforma como servicio (PaaS) y el software como servicio (SaaS). El PaaS ofrece una plataforma y un entorno de desarrollo para crear, probar y desplegar aplicaciones, y el SaaS entrega aplicaciones ya listas a través de internet. El IaaS, en cambio, se centra en proporcionar los bloques básicos de la infraestructura informática.
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4 componentes clave del IaaS
El IaaS combina recursos físicos y virtualizados para ejecutar las cargas de trabajo de forma más eficiente y fiable. Para visualizar mejor este proceso, fíjate en sus cuatro componentes principales:
1. Centros de datos físicos
Los proveedores cloud operan grandes instalaciones de centros de datos, normalmente repartidas por todo el mundo para lograr la máxima disponibilidad. Esos centros albergan racks de servidores físicos que consumen enormes cantidades de recursos y necesitan refrigeración constante y protección frente a desastres naturales. Al externalizar todo eso a los proveedores y acceder a los recursos a través de internet, las organizaciones se ahorran gestionar directamente la infraestructura física.
2. Capacidad de cómputo
Los proveedores dividen su capacidad de cómputo total en hipervisores, lo que permite a los usuarios finales crear instancias virtuales con asignaciones concretas de cómputo, memoria y almacenamiento. Muchos proveedores ofrecen tanto unidades centrales de procesamiento (CPU) como unidades de procesamiento gráfico (GPU) para cubrir distintos tipos de cargas de trabajo. El cloud computing suele incluir servicios complementarios esenciales como el autoescalado y el equilibrio de carga, que garantizan la escalabilidad y el rendimiento que hacen tan atractivo al cloud.
3. Red
En esencia, las redes en el cloud dan acceso a internet a aplicaciones, cargas de trabajo, servicios y centros de datos. El hardware de red tradicional, como los routers y los switches, sigue siendo fundamental en este proceso: los proveedores cloud lo ponen a disposición de forma programática mediante interfaces de programación de aplicaciones (API). Los balanceadores de carga reparten el tráfico de red entrante entre varias máquinas virtuales para aprovechar los recursos al máximo y mantener una alta disponibilidad. Las redes virtuales permiten crear segmentos de red aislados, lo que mejora la seguridad y el control sobre la infraestructura. En configuraciones más avanzadas sirven como plataforma para probar y desplegar nuevos servicios o actualizaciones, todo ello con protección frente a las amenazas de ciberseguridad.
4. Almacenamiento
El almacenamiento en el cloud se divide en tres tipos principales: por bloques, de archivos y de objetos. El almacenamiento por bloques y el de archivos son los habituales en los centros de datos tradicionales, pero a veces les cuesta adaptarse a la escala, el rendimiento y la naturaleza distribuida de los entornos cloud. El motivo es que el almacenamiento por bloques divide los datos en fragmentos del mismo tamaño. El identificador de cada bloque se guarda en una tabla de búsqueda que hay que recorrer para recuperar y volver a ensamblar la información correcta. El proceso es rápido con archivos pequeños, pero cuando se manejan terabytes de datos de clientes, los data lakes sin niveles del almacenamiento de objetos suelen ser más rápidos.
Por eso el almacenamiento de objetos se ha convertido en la modalidad predominante en el cloud. Ofrece un alto grado de distribución, aprovecha hardware económico, permite acceder a los datos fácilmente por HTTP y presume de una escalabilidad prácticamente ilimitada. Además, su rendimiento escala de forma lineal a medida que crece el clúster, lo que lo convierte en la opción ideal para las soluciones de almacenamiento en el cloud.
¿Por qué es importante la infraestructura como servicio?
El IaaS se popularizó como modelo informático a comienzos de la década de 2010 y desde entonces se ha convertido en el modelo de abstracción estándar para muchas cargas de trabajo. Con un valor actual de unos 150.000 millones de dólares, según las cifras de Gartner de 2024, ofrece la base sobre la que las organizaciones construyen y despliegan sus iniciativas digitales. Desde el desarrollo de aplicaciones innovadoras hasta la aplicación de tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial y el machine learning, el IaaS ha demostrado ser la columna vertebral de infraestructura que permite a las organizaciones dar vida a sus ideas.
Ante la incertidumbre económica mundial, los periodos de menor crecimiento pueden ser una oportunidad para reorientar, equipar y reevaluar las prioridades de infraestructura. Al fin y al cabo, la innovación constante es el sello del IaaS.
4 tendencias de futuro en el panorama del IaaS
Con tantas organizaciones buscando adaptarse de forma radical a un contexto económico cambiante, hay cuatro áreas en las que el IaaS está evolucionando a gran velocidad.
1. Edge computing
Antes el IaaS dependía exclusivamente del procesamiento de datos en una reserva centralizada. Sin embargo, las organizaciones empiezan a ser conscientes de lo que eso implica en ciberseguridad y rendimiento: el edge computing propone una forma distinta de abordar la gestión de datos. Al procesar los datos allí donde se generan, se depende menos de una conexión a internet constante y se reduce la latencia, sin olvidar que cada vez más países exigen por ley la localización de los datos.
Con mayor flexibilidad, soberanía del dato y rendimiento, el edge computing sigue abriendo nuevas vías para el procesamiento de datos en tiempo real. La demanda de soberanía del dato se acelera a gran velocidad. De hecho, se prevé que el gasto mundial en IaaS de cloud soberano alcance los 80.000 millones de dólares en 2026 (Gartner), un 35,6 % más que en 2025, a medida que las tensiones geopolíticas empujan a las organizaciones a mantener datos y cargas de trabajo dentro de sus fronteras.
2. Cloud híbrido y multicloud
Muchas organizaciones están adoptando estrategias de cloud híbrido y multicloud, y conocer las diferencias es clave para decidir qué te conviene más. Una infraestructura de cloud híbrido integra dos o más tipos distintos de cloud, mientras que un enfoque multicloud combina varias instancias del mismo tipo de cloud.
Una configuración de cloud híbrido combina el uso del cloud público con un cloud privado o con infraestructura on-premise. Esa infraestructura on-premise puede incluir centros de datos internos o cualquier otro recurso de TI alojado dentro de la red corporativa. Es algo habitual cuando las empresas deciden mantener determinados procesos y datos en un entorno controlado, como un cloud privado o un centro de datos propio, y a la vez aprovechar los amplios recursos del cloud público. A medida que cambian los estándares regulatorios, los despliegues de cloud híbrido buscan cada vez más equilibrar el ahorro de costes con el cumplimiento de esas normas.
3. Computación serverless
Las arquitecturas de computación serverless, un subconjunto del IaaS, están ganando terreno. Estas arquitecturas abstraen por completo la gestión de servidores: el proveedor cloud arranca y provisiona automáticamente los recursos necesarios cuando se ejecuta el código. El modelo serverless resulta rentable por naturaleza gracias a su escalado automático a cero, con el que los recursos de cómputo se liberan en el momento en que el código deja de necesitarlos. Así, un equipo reducido de DevOps puede seguir produciendo código sin pelearse con los detalles del aprovisionamiento de recursos.
4. El foco en la eficiencia de costes
Si las tres primeras tendencias destacan sobre todo por los logros técnicos que impulsan, la tendencia dominante ha sido claramente el foco en la rentabilidad. El despliegue de cloud público es hoy prácticamente universal, y los equipos de operaciones empiezan a dejar atrás los despliegues improvisados y mal planteados. Revisar infraestructuras cloud diseñadas con prisas es una prioridad actual, y los equipos están eliminando a buen ritmo la infraestructura cloud redundante, sobredimensionada o sin uso.
Según Gartner, el 65 % de las cargas de trabajo de aplicaciones estarán optimizadas en 2027, un salto enorme respecto al 45 % de 2022. Un gran motor de esta nueva oleada es la IA: Gartner prevé que el gasto mundial de los usuarios finales en IaaS optimizado para IA, que incluye GPU, aceleradores de IA y computación de alto rendimiento, llegue a los 37.500 millones de dólares en 2026, casi el doble de los 18.300 millones de 2025.
Ventajas del IaaS
Modelo de precios de pago por uso
Una de las grandes ventajas del IaaS es su rentabilidad. Las empresas ya no necesitan invertir grandes sumas en comprar y mantener hardware físico. En su lugar, pagan solo por los recursos que consumen, siguiendo un modelo de precios de pago por uso. Este modelo permite a las organizaciones ajustar su gasto en TI al uso real, reducir la inversión en capital y minimizar el riesgo financiero.
Consejo de experto: quizá te interese leer esta guía, ¿Cuánto cuesta el software de gestión de TI?, para profundizar en el tema.
Aprovisionamiento de recursos bajo demanda y escalabilidad inmediata
El IaaS ofrece una agilidad incomparable gracias al aprovisionamiento de recursos bajo demanda. Puedes desplegar nuevas máquinas virtuales, almacenamiento o componentes de red en cuestión de minutos, sin los plazos de entrega asociados a la compra de hardware tradicional. Esta capacidad de escalar con rapidez es muy valiosa para las empresas que necesitan reaccionar rápido ante cambios del mercado o picos de demanda inesperados.
Alta disponibilidad
Los proveedores de IaaS suelen operar varios centros de datos en ubicaciones geográficas distintas. Esa redundancia garantiza alta disponibilidad y tolerancia a fallos. Si se produce un fallo de hardware o una caída en un centro de datos, los servicios pueden conmutar sin interrupciones a otro, lo que reduce el tiempo de inactividad y asegura la continuidad operativa.
Gestión y mantenimiento de la infraestructura externalizados
Con el IaaS, las organizaciones pueden delegar la gestión y el mantenimiento de la infraestructura en proveedores cloud con experiencia. Eso incluye tareas como las actualizaciones de hardware, la aplicación de parches de seguridad y las copias de seguridad de datos. Esta externalización permite que los equipos de TI se centren en proyectos estratégicos en lugar de en el mantenimiento rutinario, lo que mejora la eficiencia general.
Buenas prácticas para optimizar el rendimiento del IaaS
El potencial del IaaS es casi ilimitado, pero si tu objetivo es la eficiencia conviene seguir algunas pautas.
Migración
Cuando una organización da el salto a la infraestructura cloud, la tentación de limitarse a mover las cargas tal cual es enorme. Muchas empresas inician su camino al cloud trasladando cargas de trabajo «de bajo impacto», como las de desarrollo y pruebas, copias de seguridad o continuidad del negocio. La idea es reducir la exposición al riesgo y ganar experiencia práctica para coger impulso.
Aunque el razonamiento es sensato, con frecuencia acaba generando gastos imprevisibles y una proliferación descontrolada de recursos. Y esas dos consecuencias suelen ir de la mano.
La estrategia de migración más eficaz exige planificación e inversión considerable, pero es la única que aprovecha al máximo el potencial del cloud. Cuando las aplicaciones se replataforman o se rediseñan, se reconstruyen por completo sobre infraestructura nativa del cloud. Esas aplicaciones tienen la agilidad necesaria para escalar cuando hace falta y son portables entre distintos recursos y proveedores cloud. Además, sirven de base sólida para las buenas prácticas que vienen a continuación.
Costes
Los recursos cloud son flexibles y muy accesibles, pero los costes pueden descontrolarse rápidamente si no hay una estrategia de gestión del gasto. Una de las claves para controlarlos es la visibilidad, y la forma principal de conseguirla es etiquetar los recursos. Utiliza etiquetas estándar y apoya el trabajo de DevOps con mecanismos de etiquetado automático. Como los recursos cloud son muy escalables, etiquetar y monitorizar manualmente puede convertirse en una tarea interminable, así que define políticas para estandarizar el proceso y recurre a la automatización para aplicar esas reglas.
Protección
Normalmente, las grandes empresas dependen de tres categorías de aplicaciones:
1. Copias de seguridad y recuperación ante desastres
Estas estrategias son imprescindibles para que el negocio no se detenga. Un buen plan de recuperación debe aspirar a un objetivo de tiempo de recuperación (RTO) y un objetivo de punto de recuperación (RPO) cortos para reducir al mínimo la pérdida de datos en caso de desastre.
2. Planificación de recursos empresariales (ERP)
Los sistemas ERP son el eje de la gestión de numerosos procesos de negocio, como las finanzas, la fabricación, la distribución, la cadena de suministro y los recursos humanos. Que los ERP funcionen sin interrupciones es vital para mantener la actividad de la empresa.
3. Infraestructura de escritorio virtual (VDI)
Las soluciones VDI permiten entregar entornos de escritorio de forma remota a los endpoints. Esta tecnología permite a los usuarios acceder sin problemas a sus aplicaciones desde portátiles, smartphones y otros dispositivos cliente, lo que garantiza accesibilidad y productividad.
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En el dinámico panorama tecnológico actual, la infraestructura como servicio (IaaS) es una pieza central del cloud computing. Permite a las organizaciones centrarse en la innovación y el crecimiento mientras dejan la complejidad de la gestión de la infraestructura en manos de proveedores cloud capacitados.
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