La sanidad moderna depende de que sus operaciones funcionen de forma fiable, y hoy esa fiabilidad depende en gran medida de los endpoints. Un episodio reciente de la segunda temporada de The Pitt (episodio 7) muestra muy bien cómo los problemas tecnológicos pueden poner bajo presión la atención sanitaria. Varios hospitales de la zona se ven obligados a cerrar tras un ataque de ransomware, y los pacientes con traumatismos son derivados al ya saturado servicio de urgencias del Dr. Roby. La tensión en pantalla gira en torno a pasillos abarrotados, el triaje bajo presión y profesionales sanitarios llevados al límite. Pero detrás de esa presión visible hay otra menos evidente para el espectador, aunque igual de crítica: la que soportan los sistemas que mantienen en marcha la atención sanitaria.
Una organización sanitaria media depende de miles de dispositivos —carros con estaciones de trabajo, portátiles, tablets o sistemas clínicos, entre otros— para recopilar datos de pacientes, facilitar procedimientos y permitir una supervisión continua en sus instalaciones. Esto incluye una media de entre 10 y 15 dispositivos conectados por cama hospitalaria. Todos esos dispositivos deben funcionar de forma fiable, en cualquier ubicación y en todo momento. Cuando no funcionan como deberían, la atención se ralentiza, aumenta la presión sobre los profesionales sanitarios y los pacientes acaban sufriendo las consecuencias.
Pero, ante tantos cambios y a un ritmo tan rápido, a las organizaciones apenas les da tiempo a adaptarse. La proliferación de herramientas consume presupuesto y tiempo del personal que podrían dedicarse a mejorar la experiencia del paciente. Las amenazas a la seguridad crecen a un ritmo sin precedentes y plantean riesgos cada vez mayores para la continuidad operativa y la resiliencia de las organizaciones. Y los requisitos de cumplimiento normativo siguen aumentando. Además, gestionar todos estos cambios recae directamente sobre unos equipos de TI que ya cuentan con recursos limitados. A estos equipos se les pide constantemente hacer más con menos mientras gestionan y supervisan entornos de TI cada vez más amplios, todo ello sin interrumpir la atención al paciente.
¿El resultado? Ineficiencias tecnológicas a gran escala. Según estudios recientes, el 98 % de los profesionales sanitarios de primera línea afirma que una tecnología ineficiente genera problemas que afectan a la atención y la seguridad de los pacientes, y el 89 % señala que las interrupciones se producen con frecuencia. Esto significa que los profesionales sanitarios dedican un tiempo valioso a reiniciar dispositivos, solucionar problemas en los sistemas y lidiar con herramientas que no están integradas entre sí, en lugar de dedicarlo a la atención al paciente.
Ya quedaron atrás los tiempos en los que bastaba con una gestión de TI simplemente «aceptable» para acompañar el crecimiento de las organizaciones y mantener protegidos la información sensible y los datos de los pacientes. Para priorizar realmente la atención al paciente, las organizaciones sanitarias necesitan un enfoque unificado y centralizado para la gestión de endpoints y las operaciones de TI. Necesitan un enfoque que simplifique y automatice la gestión, permita resolver incidencias con rapidez y reduzca los riesgos. Una solución práctica que les ayude a responder más rápido, reforzar la seguridad y adoptar una gestión más proactiva para reducir las interrupciones antes de que afecten a los flujos de trabajo clínicos.
Modernizar la gestión de endpoints no consiste solo en mejorar las operaciones de TI en sanidad. Consiste en mejorar la atención al paciente.
The House of God, de Samuel Shem, lo resume muy bien: «El primer procedimiento es tomarse el pulso». Antes de atender a los pacientes, las organizaciones sanitarias deben asegurarse primero de que sus propios sistemas sean estables. Porque cuando los sistemas no funcionan de forma estable, los resultados también se resienten.
Hablaremos más sobre todo esto en HIMSS, en Las Vegas, el miércoles 11 de marzo a las 12:00 PST. Si alguno de estos retos te resulta familiar, pásate por nuestro stand n.º 10404 para descubrir cómo NinjaOne puede ayudarte a simplificar y unificar la TI y permitir que tu equipo siga centrado en lo que más importa: ofrecer una atención al paciente de la máxima calidad.
